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Capitalizar las experiencias

Francisco Arata: el impacto de la crisis de 2008 y el futuro enfocado en los nuevos dirigentes

Mi presidencia, entre 2007 y 2009, estuvo marcada por el conflicto con el gobierno por las retenciones. Fue un período vertiginoso y enriquecedor, durante el cual la participación y el compromiso de los productores alcanzaron un nivel nunca visto.

 

En lo personal, se trató de una experiencia inolvidable, una prueba de fuego. Ya pasaron varios años de aquello y esta es una buena oportunidad para hacer algunas reflexiones.

 

Yo no era un productor más sino el presidente de la Rural, y como tal debía pensar, comportarme y decidir. Mientras se hacía desde Lobos un valioso aporte a la protesta nacional, quienes entonces integrábamos la comisión directiva veíamos una oportunidad para aprovechar a nivel local: había que capitalizar esta coyuntura para unir definitivamente a todos los productores lobenses. En esos días, una buena parte de las personas que estaban en las rutas y participaban de las muchas asambleas y reuniones de todo tipo que se realizaban casi cotidianamente, no se consideraban representados por las entidades gremiales y preferían presentarse como autoconvocados. Este era el gran reto para la Rural: mantenernos unidos, reconocer a nuestras gremiales, integrarnos a ellas.

 

La realidad actual de nuestra propia Sociedad Rural nos demuestra que los productores lobenses supimos aprovechar esta oportunidad. En la primera renovación de la comisión directiva, ingresaron cuatro o cinco productores que nunca habían participado en la entidad. Uno de ellos fue Jorge Etcheverry, quien luego me sucedería en 2009 como presidente, iniciando así una destacada carrera gremial a nivel regional y nacional que continúa en la actualidad.

 

     
 
"Durante casi veinte años he sido testigo de la evolución que ha experimentado nuestra institución."
 

 

Durante casi veinte años he sido testigo de la evolución que ha experimentado nuestra institución. Hacia adentro del sector, creo que ya no quedan dudas de que la Sociedad Rural de Lobos es la organización representativa de los productores. Hacia afuera, hacia toda la sociedad lobense, también se nota un posicionamiento que antes no existía, o no se percibía, y que tiene que ver con el involucramiento en asuntos que exceden lo gremial y que son del interés de todos.

 

Hoy la Rural vive un presente alentador: la comunidad la reconoce, los productores se identifican con ella y la comisión directiva se enriquece con el ingreso de nuevos dirigentes. En este sentido, la decisión de algunos jóvenes vinculados con el sector agropecuario de constituir un Ateneo Juvenil, hecho sin precedentes en Lobos, es una señal elocuente que parece decirnos que ha llegado el momento de recoger algunos frutos de nuestra propia coherencia.

 
 
 
 
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