Institución / Comisión Directiva
contacto
   
 

 
 

La profesión en la sangre

Martín Carboni: la pasión heredada, sus experiencias como dirigente y el vínculo entre pasado, presente y futuro

Soy veterinario y, por herencia, me dedico a la lechería (aunque en varias ocasiones también realicé tareas vinculadas con la agricultura). Desde chico hasta hoy disfruto del campo, es el motivo por el que elegí mi profesión.

 

Mi padre fue delegado de Sociedad Rural Argentina. Luego de su fallecimiento, en 1999, me ofrecieron el cargo y continué hasta el año 2012. A la Sociedad Rural de Lobos ingresé luego del conflicto entre el gobierno y el campo, en 2008, estando como presidente “Paco” Arata.

 

El período en la Sociedad Rural Argentina resultó una experiencia en la que aprendí la importancia de los recambios en los dirigentes. Siempre estuve de acuerdo en que los jóvenes sean parte de las entidades representativas del agro y, en este sentido, la Rural de Lobos lo pudo reflejar por medio de la conformación del Ateneo. En este sentido, destaco el trabajo de Raúl Berrueta, una persona que se está encaminando a ocupar cargos altos.

 

La actividad lechera

 

La situación en la lechería es mala ya que se cerraron, se achican o están por dejar de trabajar los productores que tienen tambos. No pueden competir con la agricultura debido a los costos. Por ejemplo, un tambo que era de 700 vacas, hoy tiene 300 animales produciendo o se cierra. Este escenario se reproduce también en las provincias de Córdoba y Santa Fe, con la salvedad que en esta última hay reglas claras en cuanto a lo sanitario.

 

     
"Una de las problemáticas que enfrenta el agro es la dificultad para conseguir gente que conozca del trabajo y que desee permanecer en el campo."
 

 

Una de las problemáticas que enfrenta el agro es la dificultad para conseguir gente que conozca del trabajo y que desee permanecer en el campo. Los jóvenes son uno de los segmentos más difícil de atraer. Entre las causas que prevalecen para que los pobladores de las diferentes ciudades prefieran residir en ellas, es la comodidad que ofrecen. Aquí nos enfrentamos con la escasa estimulación de parte del estado para revitalizar la vida en zonas rurales.

 

El productor continuamente está capacitándose y modernizándose, buscando un futuro en que se reflejen los resultados de los avances. En relación a los lineamientos políticos es imposible predecir en qué lugar estaremos, lo cual lleva a que el productor tenga que adaptarse y seguir esforzándose. La única ventaja que tenemos es que producimos alimentos de primera necesidad, que ya sea a un menor o mayor costo siempre se venden.

 

Una anécdota que recuerdo y refleja la realidad actual podría ser la siguiente: con la inundación que sucedió en 1993, tuvimos que sacar novillos en tren desde Carboni hasta Empalme Lobos. Hacía 100 años que no se cargaba un animal en los trenes. Pudimos cumplir con un compromiso económico, gracias a que el estado nos proporcionaba los medios en una situación crítica.

 
 
 
 
        l