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Añoranzas de la vida en donde se ha nacido

Pablo Coltrinari: rebeldías de un adolescente, su esperado regreso a vivir en el campo y la actualidad

Como la mayoría de los jóvenes que integramos la Sociedad Rural de Lobos entendí, a raíz del conflicto que mantenía el gobierno con el campo en 2008, que nadie hace nada por nosotros si no lo hacemos nosotros mismos. En ese momento, fui invitado por unos de sus miembros a participar de la Comisión Directiva de la institución; pero vivía en Roque Pérez y trabajaba en una empresa, por lo cual no disponía de tiempo para dedicarme a dicha tarea. En 2011 volví a vivir a Lobos y con la vida más organizada, acepté la invitación y desde octubre de 2012 formo parte de la Comisión Directiva.

Mi familia tiene campo en Elvira, nací y me crie ahí. Fuimos evolucionando de acuerdo a los cambios económicos del país. Primero teníamos un tambo chico, con algo de ganadería y ahora nos dedicamos a la agricultura (sin dejar de lado la ganadería).

 

De chico era rebelde y no quería estudiar. A los 13 años mi papá me dijo “o estudiás o estudiás”. Empecé el secundario en Lobos y después me cambié a Pedernales. Hice cinco años del secundario, sufrí tres inundaciones y terminé viviendo en un hotel para finalizar mis estudios. Continuaban imponiéndome la idea de que estudiara, así que en el año 2000 comencé la carrera de Ingeniero Agrónomo, en la Universidad de la Plata. Era el peor momento para el campo y mi familia quería que estudiara algo no relacionado a éste. Pero como me encanta todo lo que tiene que ver con cultivos y fierros, la carrera que elegida tenía que estar vinculada con el agro o no estudiaba nada.

 

 

Esperando volver a vivir en el campo

 

Trabajo en Elvira y viajo todos los días, pero vivo en Lobos ya que tengo una familia que necesita los caminos transitables, el funcionamiento del ferrocarril y un nivel educativo más alto. Experimenté por mis propios medios -cuando fui a la universidad- que necesitás de una buena base en educación. La salud y las comunicaciones entre celulares también son temas pendientes para las zonas rurales. Hoy no elijo esas circunstancias para mis hijos, pero cuando sean más grandes mi idea es volver a vivir en el campo. Sabés producir y llevar ese tipo de vida, y lo económico lo atravesás (te puede ir mejor o peor), se complican los accesos y de todas formas, lo seguís haciendo. No es lo mismo que una persona que invierte, le va mal y deja de hacerlo. El trabajo y la vida son una pasión, un sentimiento que llevás adentro.

 

En la actualidad, en el campo viven mis padres y mi hermano. Tenemos empleados y es imposible llevar a vivir a la zona rural a una persona joven con su familia. Siempre digo lo mismo, pero es parte de lo que sucede en la vida real: “tenés cuatro empleados y es como si tuvieras cuatro mujeres con cuatro o cinco hijos, corrés con los problemas de ellos”. Les brindás todo y, mientras viven en el campo, tienen una casa y cuando estamos sembrando o cosechando, andan en casillas nuevas con todos los servicios. El principal problema se presenta con las relaciones afectivas y de pareja: “vení el fin de semana, por qué no vas a venir el miércoles que es mi cumpleaños, que el sábado es nuestro aniversario”. En la zona de Elvira, en los últimos veinte años, se fue el 50 % de los pobladores.

 

 

 

La persona que se acostumbró a vivir en el pueblo no quiere volver a la zona rural y el que nunca vivió podés llevarlo más fácil que quien se vino, porque no conoce la dura realidad. Pertenezco a una “rara especie” que quiere volver a vivir en donde nació. Para que haya pobladores en el campo se necesita de un cambio económico y medios, se tiene que sacar una buena diferencia con respecto al pueblo o, directamente, no tener un trabajo mejor.

 

Hay que sumar a este análisis que, desde el conflicto del 2008, se le hizo una cruz al campo y la ausencia total del estado es notoria. Tengo la posibilidad de trabajar en otros partidos y Lobos es en el que más se evidencia el abandono del estado en relación a los caminos. Roque Pérez, Saladillo, Veinticinco de Mayo y General Belgrano tienen una situación más favorable. Las primeras lluvias del 2014 fueron en abril, estaba trabajando en Roque Pérez, un día no podía entrar, al otro ya estaban pasando las máquinas. En estas zonas no dejamos de sacar un equipo de granos, en Lobos todavía estoy cargando muchos meses después. Hay campos que no pude sembrar porque no llegué con la máquina, no porque tenga agua.

 

 

Análisis de la situación actual del campo

 

Con el paso del tiempo y el avance tecnológico se hace más difícil encontrar mano de obra calificada. En mi caso, por ejemplo, no puedo trabajar más cantidad de hectáreas porque no consigo empleados que conozcan el manejo de las máquinas. La tecnología ayudó a que se pueda hacer el mismo trabajo con menos cantidad de personas, pero a la vez, se necesita mano de obra que esté a la altura de la circunstancias.

 

El futuro asoma complicado, ya que en producción tenemos tres pilares fundamentales: precio, cantidad y clima. En este momento están bajando los precios internacionales de los comodities y en relación al clima, es una de cal y una de arena. En Argentina vienen dos o tres años complicados para producir y es indispensable de una política que acompañe. Nuestro espacio siempre fue la vaca lechera del país.

 

En cuanto a la realidad de los productores, nos encontramos en una situación de desunión y vulnerabilidad. Con respecto al 2008 estamos peor económicamente. Nos falta diálogo entre nuestras entidades representativas. Es importante opinar, pero mucho más escuchar lo que le pasa a la comunidad. Tenemos que evaluar en qué nos equivocamos, valorar los aciertos y mirar más allá de nuestra situación. Somos individualistas y, como nuestros representantes son producto de nuestra sociedad, reflejan esa individualidad. “Nuestros políticos no son extraterrestres”.

 

 

Nuestra institución

 

Tenemos que trabajar fuertemente, para hacerle entender a quienes trabajan en el campo que sean parte de las instituciones que los representan. En la Sociedad Rural de Lobos sólo tenemos alrededor del 50% del total del padrón de productores. Hay que dejar de lado la soberbia, los prejuicios y hacerles sentir que están representados por las sociedades rurales. Esta es la tarea de nuestra Comisión Directiva y la de todas las rurales, además de permitir la renovación de autoridades que trae nuevos aires. En este sentido, en nuestra entidad, la puesta en funcionamiento del Ateneo nos permitió acercarnos a personas que de otra forma no podíamos llegar. Otra de las actividades que también nos acerca a diferentes tipos de públicos es la Expo Lobos.

 

No hay que olvidar lo más importante para transformar la realidad que nos resulta compleja: que la gente se comprometa con las instituciones.

 


 
 
 
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